Cuando no es la mano humana son las fuerzas de la naturaleza, y por supuesto de la física, las que echan abajo los edificios…
“Se caen a pedazos los edificios del Centro de Tampico y no te dan permiso para demolerlos y hacer nuevas estructuras alegando que son históricos… ¡qué equivocados están!”, opina Manolo Martínez Casas, experto en correduría inmobiliaria.
Ello, al comentar lo ocurrido este jueves a temprana hora del día en la esquina de las calles Héroes del Cañonero e Isauro Alfaro, del viejo Tampico: el de las calles más cercanas al puerto y a sus patios ferroviarios.
Para el corredor de bienes raíces, los edificios antiguos, como ese cuya parte superior de su ángulo frontal colapsó en la ubicación ya mencionada, son, justo por esa razón, “más peligrosos que los cocodrilos”.
Martínez Casas expone: “Ya van varios difuntos aplastados, ¡urge la piqueta sanitaria!”, y se refiere a una medida que aplicaban las autoridades locales todavía en la década del 80.
Era por aquellos años cuando se solía revisar de forma periódica el estado de los predios para poner solución a posibles fallas o problemas sociales, de salud y seguridad, relacionados con la propiedad de la cual se tratase.
El seguidor de esta página indica que hoy en día lo más adecuado, tratándose de los muchos inmuebles antiguos que permanecen abandonados, es demolerlos y dar paso a edificaciones modernas.
“El Hospital Civil de la calle Altamira es otro claro ejemplo de la estupidez”, dice Manolo, quien menciona que toda la calle Obregón está plagada de “vetustos edificios abandonados que afean la ciudad, ¡y no se hace nada al respecto!”.
En el curso del año más reciente, edificios y casas antiguas han sido demolidos, de la noche a la mañana, en varios puntos de esta ciudad, y no precisamente para dar paso a construcciones nuevas, como sucedió con el inmueble triangular donde estuvo el cine Tampico.
Otro ejemplo es el de una casita que colindaba en su parte de atrás con el ayuntamiento de Tampico, misma que databa de la época en que no existía aún el palacio municipal, sino que había más bien una casa consistorial.
Y otra casa también antigua, ubicada en la esquina de las calles Juárez y Obregón, en el centro de Tampico, perdió su planta alta, con todo y que era de ladrillos, a causa de un intenso “norte” cuyas rachas derribaron ese segundo piso, iniciando el segundo año de la pandemia.
Pero si de decadencia estructural hablamos, el más claro ejemplo es el enorme complejo del viejo hospital civil de Tampico, cuyo terreno ocupa una manzana y que, abandonado con apenas tres décadas de construcción, fue desocupado entre los años 70 y 80 del siglo pasado.
Visible desde distintos puntos de la ciudad por el punto alto donde lo erigieron, y por sus cuatro niveles y la altura de sus techos, la imagen que ofrece ahora es una auténtica panorámica de ruinas antiguas.
